Articulación feminista: clave en la defensa de derechos laborales

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Articulación feminista: clave en la defensa de derechos laborales

En marzo de 2020 tenía poco menos de un mes que empezaba un nuevo camino laboral en la Subdirección de ProDESC. Durante los últimos 11 años mi carrera había estado marcada por el trabajo en una organización feminista internacional y en ámbitos exclusivos de, para y con mujeres y mujeres defensoras de derechos humanos.

Llegar a otra organización feminista que trabaja en la defensa de la tierra y el territorio y los derechos humanos laborales con colectivos mixtos en un país como México me da la posibilidad de entrar en el terreno y aportar mi experiencia en el ámbito internacional para seguir fortaleciendo y construyendo el trabajo transnacional que ProDESC ya realizaba. 

Desde ProDESC acompañamos y somos parte de la Coordinadora Nacional de Defensoras de Derechos Humanos Laborales (CNDDHL), y es uno de los procesos que asumí la responsabilidad de coordinar. A medida que me adentré al trabajo, realizado desde 2013, conocí los logros obtenidos en 2019 para visibilizar el trabajo con la presentación de su Agenda Política y no dudé de la necesidad y la importancia de continuar reforzando ese espacio.

Con el entusiasmo en mano, y a un par de semanas de conocer a las compañeras que forman parte de la Coordinadora nos sorprendió la COVID-19. Ya no logré verlas en persona, y como tantas de nosotras tuvimos que voltear a la virtualidad para seguirnos encontrando y seguir construyendo juntas los planes que ya teníamos para este año. 

Pensábamos que el 2020 sería el año de recorrer el país para seguir presentando nuestra Agenda Política y delinear con estrategia y visión nuestra ruta de incidencia para caminar hacia la plena garantía y abonar con otras a la garantía de los derechos laborales de las mujeres en México.

Enseguida, el contexto de la Pandemia nos colocó en la discusión de la emergencia y en los rápidos impactos que la misma estaba teniendo en los trabajos de las mujeres: 

  • Despidos sin garantías laborales para las trabajadoras del hogar, 
  • Imposibilidad de viajar o viajar en situación de riesgo para las trabajadoras migrantes temporales, 
  • Riesgos de salud para las trabajadoras jornaleras agrícolas, 
  • Cierre de las maquilas sin garantías de recuperar las plazas de trabajo o el continuar trabajando sin protección adecuada para preservar la salud 

A esto se le sumaba la crisis de los cuidados de las infancias y de personas adultas que recaen la mayoría de las veces en nuestras manos y nuestros propios desafíos como defensoras en combinar el trabajo en casa y buscar formas de seguir con la construcción colectiva de nuestros movimientos en un escenario que nos alejaba de la posibilidad de encontrarnos. 

Las mujeres

Para poner en perspectiva de cifras, el impacto que la Pandemia ha tenido en el empleo de las mujeres, la OIT señala que de los  más de 24 millones de empleos, lo cual representa 44% de la población ocupada, podrían verse en riesgo de estar afectados altamente por la pandemia.  Donde se agrega que más del 50% del empleo de las mujeres está en riesgo.

También se señala algo que las feministas siempre hemos visibilizado: que las mujeres sufren de condiciones negativas preexistentes en el mercado laboral y es probable que la crisis venga a empeorar condiciones ya frágiles de por sí.

En este sentido  la OIT observa  que las mujeres tienen una participación laboral mayor en sectores de riesgo bajo (definición de la OIT) como lo es en educación y en salud, sin embargo, analizando la participación total de las mujeres por sector de actividad, más de 11 millones de empleadas laboran en sectores con un riesgo muy alto de contagio, lo cual representa el 53% de la fuerza de trabajo femenina en México. 

Estos datos nos colocan ante un panorama complejo que en términos del día a día de las mujeres en México se traduce en nada menos que la imposibilidad  de sostener nuestra vida y la de nuestras familias. Vale la pena recordar que el Gobierno de México reconoce que una de las mayores transformaciones en los hogares mexicanos en los últimos años ha sido el aumento en la responsabilidad de las mujeres en sostener nuestros hogares. 

Según datos de la  ENIGH, resultan ser 24.7 en 2008, y 28.5 por ciento en 2018 considerando una tasa de crecimiento de 12 por ciento; mientras que los hogares con jefatura masculina crecieron solo 4.4 por ciento, en el mismo periodo.

En términos concretos, esto significa que las mujeres han sido y serán el grupo de población más afectado por la profundización de las desigualdades estructurales previas a la pandemia y que ésta y la crisis económica que ha generado vendrán a profundizar.

Si las mujeres ya eran las que se encontraban en desventaja en el mundo del trabajo, los efectos de la pandemia seguirán repercutiendo con mayores desventajas en los aspectos que la OIT señala tales como: 

1) la cantidad de empleo (tanto en materia de ocupación, desempleo como de subempleo); 2) la calidad del trabajo (con respecto a los salarios y el acceso a protección social); y 3) los efectos en los grupos específicos más vulnerables frente a las consecuencias adversas en el mercado laboral. 

Con este escenario en mente, fue, que desde ProDESC nos planteamos que era  crucial seguir caminando en la construcción de nuevas y mejores articulaciones colectivas, con compañeras que con nosotras le apostaron a seguir pensando creativamente en formas de cómo seguir posicionando una agenda laboral feminista desde y para las mujeres  y hacer de ésta Pandemia un momento de oportunidad estratégica.

Hemos sido testigas  de la inminente crisis económica que se comenzó a gestar desde que nos quedamos encerradas así como de la  vulnerabilidad existente en nuestros trabajos que se ahondó en los últimos meses con una posible recesión mundial. Ante este panorama las organizaciones de la CNDDHL y ProDESC decidimos no quedarnos de brazos cruzados.  ARTICULACIÓN COLECTIVA DE LAS MUJERES

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En estos meses nos hemos re-articulado, revisado nuestras estrategias, sumado a más compañeras y grupos a nuestro esfuerzo de la Coordinadora Nacional de Defensoras de Derechos Humanos Laborales, nos hemos reunido con actoras políticas para seguir fortaleciendo nuestra incidencia política y a pesar de los retos de la pandemia, hemos podido abrir espacios de diálogos con impacto para el año que vendrá.  

Acciones

Uno de estos espacios lo imaginamos y consolidamos con nuestras aliadas y amigas del Fondo Semillas. En la semana del 23 al 27 de noviembre se realizaron  los Conversatorios Intergeneracionales con Defensoras de Derechos Humanos Laborales.

Durante esta semana que termina hemos estado dialogando, intercambiando y reflexionando con cientos de defensoras y organizaciones de México y América Latina sobre temas relevantes para el avance y demanda del goce y ejercicio de los derechos laborales e imaginando y compartiendo estrategias en un contexto de Pandemia global que hará sentir sus efectos en nuestras vidas en los años por venir. 

En nuestro día de Conclusiones tuvimos el privilegio de escuchar la maravillosa síntesis de la semana de análisis, debate y reflexión a cargo de Susana Plascencia.  Quisiera compartir algunas pinceladas de las mismas para que nos permitan seguir pensando juntas. 

La sesión de apertura de los Diálogos dejó claro y confirmó que: 

  • Las mujeres trabajamos más que los hombres y la pandemia ha triplicado el trabajo de las mujeres (en el espacio doméstico).
  • Enfrentamos: alta informalidad, bajos ingresos, pésimas condiciones de trabajo, precariedad laboral, alto desempleo.

Ante éstas problemáticas, tomamos a la economía feminista como el marco de referencia para repensar las relaciones entre la sociedad y el mercado y de que esa relación se de en lo que María Eugenia Martínez llamó “una vida que valga la pena ser vivida”.  

Diálogo entre todas, para todas

En la Mesa 1 sobre Economía Feminista,  profudizamos en entender el marco de análisis y acción de la Economía Feminista que nos permite 

  • Visibilizar dimensiones que en la mirada convencional de la economía están ocultas (trabajos de cuidado, dimensiones de género en la cadena global de valor y la sostenibilidad de la vida)
  • Tener más herramientas para transformar
  • Construir una economía que esté en servicio de las personas, y no al revés, como  actualmente, donde predominan los intereses de las grandes empresas sobre la vida humana

Abordar la importancia de conocer los contenidos de los acuerdos comerciales que firman nuestros Estados,  la Mesa 2 fue clave para comprender las implicancias del T-MEC en la realidad de las trabajadoras y las provisiones que se contemplan aún como una promesa para la obligación de los Estados en el cumplimiento de los derechos laborales. Reflexionamos cómo la institucionalidad no garantiza  el acceso a derechos, y por ello la importancia de organizarnos para incidir. Por último, acordamos la necesidad de conocer y documentarnos sobre los contenidos de los acuerdos comerciales que impactan nuestras vidas entendiendo que “un derecho que no se conoce no se puede defender” 

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La Mesa 3 sobre Violencia laboral nos ayudó a colocar una mirada integral y de género a la misma, reconociendo las múltiples dimensiones que afecta en nuestra vida como mujeres cuando la enfrentamos en nuestros entornos laborales.  Observamos que, desde el punto de vista social es un asunto sin visibilizar restringido forzosamente al ámbito privado de quien trabaja, y escasamente reivindicado por las asociaciones sindicales. Por otra parte, otro de los retos que tenemos como movimiento es realizar incidencia para la ratificación del Convenio 190 de la OIT. 

También tuvimos la oportunidad de desmontar el mito de que el trabajo informal no contribuye a la economía en la Mesa 4 sobre Trabajo Informal. Ante datos que refutan esta mito pudimos constatar que la economía informal aportó en 2018 al 22.% del PIB del país y que emplea a más de 28 millones de personas. Igualmente, encuestas a trabajadores en la pandemia evidenció la precariedad laboral y la falta de acceso a derechos y el poco alcance de los programas de ayuda en la crisis del COVID -19. 

Nuestra última pero no menos importante discusión se dio en la Mesa 5 sobre Derechos Laborales y Migración. En esta mesa quedó en evidencia la mayor vulnerabilidad a la que se enfrentan las mujeres y personas migrantes ante la posibilidad de que sus derechos laborales sean respetados y puedan ejercerlos y las agravantes del contexto de la pandemia.

Algunas de las situaciones a las que se enfrentan son: la imposibilidad de acceder a beneficios y programas Estatales de protección, deportaciones, trámites complejos de regularizaciones y discriminación. Una reflexión bien importante de una de nuestras compañeras fue que “Hay que empezar a ver que la migración es un movimiento social por la vida.”

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En los próximos días podrán encontrar en nuestra página de los Conversatorios la grabación de las sesiones, materiales que nos compartieron las facilitadoras así como una serie de reflexiones de cada mesa y las conclusiones a profundidad de las mesas. 

Esta semana de encuentros nos constató que las violaciones a los derechos humanos de las mujeres trabajadoras, como la falta de garantías para salvaguardar los medios de vida y la salud de las mujeres no eran nuevos y nos dejaron aún más en evidencia la brecha de género preexistente que tenemos las mujeres en el acceso al empleo en condiciones de igualdad que los hombres y la crisis de los sistemas de cuidado.

Es así, que las feministas comenzamos a poner como siempre (y nuevamente) en la agenda la necesidad de que la crisis económica no debía ser salvada a costa de nuestras vidas y nuestros empleos.  

Creo firmemente que no habrá un rescate distinto al de muchas otras crisis sin una mirada y propuestas feministas. Éstas son indispensables para pensar la reorganización de la vida en este contexto, como dice Aleida Hernández Cervantes debemos caminar hacia un “nuevo arreglo social que podríamos llamar Pacto Social Violeta” que nos permita “transitar de una regulación para las cosas a una regulación para la vida”. 

1)Articulación feminista: clave en la defensa de derechos laborales

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