Realidades de las mujeres indígenas en el mundo

Uno de los desafíos globales en la actualidad es lograr la igualdad y erradicar la discriminación. Históricamente las mujeres y niñas se enfrentan a mayores niveles de discriminación dado que es estructural, pues desde diversos espacios y contextos socioeconómicos y sociopolíticos se (re) producen los desafíos de exclusión y marginación, entre otros factores que se interrelacionan con dicho fenómeno.  Ser mujer y ser indígena implica una doble discriminación: por género y por su origen étnico. 

Según el Informe Realidades de las mujeres indígenas: Una mirada desde el Navegador Indígena del Grupo de Trabajo Internacional para Asuntos Indígenas (IWGIA) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres indígenas en Asia, África y América Latina tienen similitudes:  “se enfrentan a una discriminación múltiple, a una remuneración desigual, a la violencia y al acoso, tanto dentro, como fuera de sus comunidades; al acceso limitado a los servicios de salud, a la falta de reconocimiento de sus derechos sobre la tierra y a una participación limitada en la toma de decisiones que afectan sus vidas.” 

Además, la pandemia de COVID-19 agudizó esas desigualdades colocándolas en una posición de mayor vulnerabilidad.  Algunos de los datos más sobresaliente a nivel mundial se enuncian a continuación: 

 

 

Condiciones socioeconómicas

 

–  Según un estudio de la OIT publicado en 2019, las mujeres suman 238. 4 millones de los 476. 6 millones de personas indígenas del mundo. 

–  Aproximadamente el 52.2 % por ciento de las personas indígenas que viven en América Latina se han asentado en zonas urbanas, donde está empleado el 64.4 % de las mujeres indígenas.

 – Según datos de 23 países que representan el 83 % de la población indígena mundial, casi el 19 % viven en condiciones de extrema pobreza. Las mujeres indígenas en particular se encuentran en el extremo inferior de todos los indicadores socioeconómicos.

–  El 18.3 % de las mujeres indígenas viven con menos de 1. 90 dólares al día, frente al 6.8 % de la población no indígena.

–  Sólo el 8.8 % de las mujeres indígenas tienen estudios superiores, frente al 22.9 % de las mujeres no indígenas.

–  La participación política de las mujeres indígenas es escasa y limitada.

 

Violencia 

–  La violencia contra mujeres y niñas influye y es una de las cusas de la discriminación que experimentan.

–  La discriminación es uno de los factores que explican las mayores tasas de morbilidad y mortalidad de las mujeres indígenas en todo el mundo.

–  Por ejemplo, los asesinatos a lideresas ambientales han ido en orden ascendente: La mayoría de los países en América Latina registraron un ascenso a 232 personas indígenas asesinadas en 2019.

 

Condiciones laborales 

 

–  Las condiciones laborales empeoran drásticamente para las mujeres jóvenes, migrantes, indígenas y afrodescendientes, o que habitan una zona rural.


–  Según la información proporcionada por cuatro países de tres regiones diferentes, más del 50 % de la población indígena ha emigrado en busca de trabajo.

–  49.3% de las mujeres indígenas participan en el empleo frente al 77.1% de los hombres indígenas.

–  La tasa de participación de las mujeres indígenas en la economía informal es 40% superior a la de las mujeres no indígenas, lo cual es visible en países como México,  Nicaragua, Guatemala y Panamá.

–  El trabajo informal trae consigo condiciones laborales precarias para las mujeres, evidenciado en la falta de seguridad social y pensional.

–  A escala mundial, el 55. 0 % de las personas indígenas ocupadas trabajan en la agricultura, frente al 26. 9 % de la población no indígena.

–  Las mujeres indígenas desarrollan más trabajo de cuidados que no es valorado adecuadamente y les quita tiempo para participar en otras actividades.

–  A nivel mundial, alrededor del 53. 5 % de las mujeres indígenas empleadas no tienen educación formal, lo que impacta en que obtengan empleos más precarios.

–  En promedio el 29.4% de las mujeres no cuentan con ingresos propios.

–  Las personas indígenas son particularmente vulnerables al trabajo forzoso incluida la trata con fines de explotación sexual, como en el caso de las mujeres y las niñas indígenas.

 

Según datos del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), en el contexto mexicano la radiografía de las mujeres indígenas es la siguiente: 

 

–  7,364,645 personas en todo el país hablan una lengua indígena, de las cuales, 48.6% son hombres y 51.4% son mujeres.

–  46.7% de las mujeres indígenas están en rezago educativo.

–  0.1% de las mujeres indígenas tienen carencia por acceso a los servicios de salud. 

–  79.7% de las mujeres indígenas tienen carencia por acceso a la seguridad social. 

–  32.2% de las mujeres indígenas carecen de calidad y espacios de la vivienda. 

–  66.5% de mujeres indígenas carecen de servicios básicos. 

–  33.5% de mujeres indígenas carecen de acceso a la alimentación.

–  31% de las mujeres indígenas fueron víctimas de algún tipo de violencia.

–  El 41% de las mujeres indígenas son trabajadoras por cuenta propia: costura, artesanías, limpieza, etcétera.

–  El 34% de las mujeres indígenas trabaja en actividades familiares auxiliares, frente al 12% de sus homólogos los hombres. 

 

Fuentes de consulta: 



 

 

 

 

  • Sitio Web de Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO, por sus siglas en inglés). Disponible en https://www.wiego.org/es