¿Es suficiente la ley para frenar el despojo cultural? Reflexión central en el Foro “¿Qué sigue después de la Ley?”

¿Es suficiente la ley para frenar el despojo cultural? Reflexión central en el Foro “¿Qué sigue después de la Ley?”

 

  • En ese marco se presentaron el glosario de la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas (LFPPCPCIA), traducido a 5 lenguas indígenas, y la recuperación de las iconografías textiles de los Altos de Chiapas y de Guerrero.

Ciudad de México, 27 de abril de 2026. — En un contexto en el que continúan los casos de apropiación indebida de los saberes y expresiones culturales de los pueblos indígenas y afromexicanos, se realizó el foro convocado por la Red de Cooperativas del Sur RECOSUR  (compuesta por 23 colectivos y 3 cooperativas de los estados de Chiapas, Guerrero, Michoacán, Yucatán y Quintana Roo), K’inal Antsetik (Tierra de Mujeres), el Proyecto de Derechos, Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC) y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, donde participaron la academia y actores institucionales para reflexionar una pregunta central: ¿es suficiente la Ley para evitar el despojo y proteger el patrimonio cultural colectivo?

La respuesta, reiterada a lo largo del encuentro, fue clara: no, no es suficiente.

El foro, realizado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, partió de una realidad concreta: la reproducción y comercialización indebida de iconografías textiles y saberes ancestrales por parte de empresas y marcas continúa ocurriendo, sin consentimiento ni beneficios para las comunidades.

Estos casos no son excepcionales, sino que constituyen evidencia de un problema estructural: la falta de mecanismos efectivos de protección. Aunque la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas (LFPPCPCIA) de 2022 reconoce el carácter colectivo del patrimonio cultural, su implementación enfrenta límites importantes como: la ausencia de reglamento, su falta de accesibilidad y la dificultad para proteger los derechos colectivos. 

Las intervenciones de las organizaciones y de las artistas pusieron en el centro una idea contundente: la defensa del patrimonio no empieza con la Ley, sino con años de organización y resistencia.

Como expresó Micaela Hernández Meza, presidenta y cofundadora de K’inal Antsetik, el trabajo que hoy se presenta es el resultado de años de lucha: “Este trabajo no nos llevó un día; nos llevó muchos años de caminar, de luchas, de plantones, de mujeres que ya no están, pero que siguen acompañando este proceso”.

Por su parte, Yolanda Castro Apreza, cofundadora de K’inal Antsetik, subrayó que la defensa del patrimonio no es solo una causa de las comunidades, sino del país en su conjunto: “Queremos que todo el pueblo de México haga suya la defensa del patrimonio cultural, que diga no al despojo, no a la banalización de la cultura.”

Desde las voces comunitarias, se insistió en que los textiles y las expresiones culturales no pueden reducirse a productos, como menciona la promotora cultural guerrerense de la región de la montaña, Florencia Ángela Sierra Mendoza,  en el panel de saberes: “El huipil es nuestra historia, nuestro poder, nuestro tesoro… es nuestra cosmovisión, un libro que refleja quiénes somos”. 

Y en ese sentido, se reafirmó un posicionamiento clave: “El patrimonio cultural no es mercancía, es conocimiento colectivo, transmitido de generación en generación, y su defensa es una obligación y un derecho de los pueblos”.

Desde el ámbito legislativo, se reconocieron abiertamente los límites de la Ley. La senadora Susana Harp señaló que uno de los principales desafíos es que los derechos reconocidos no se queden en el papel:

“¿De qué sirven las palabras bonitas en una ley si no se cumplen en la realidad? ¿De qué sirve si quienes tienen esos derechos no los conocen?”. Asimismo, destacó que el siguiente paso no es solo normativo, sino también social: “Lo que sigue es apropiarse de la Ley, compartirla, ejercer los derechos… pero también afinarla para que realmente funcione.”

En tanto, la senadora Edith López enfatizó que sin vínculo con los territorios, la Ley pierde sentido: “Las leyes pueden verse muy bien en el papel, pero nunca tendrán una realidad contundente si no se construyen desde las comunidades.”

Desde ProDESC se planteó uno de los argumentos del foro: el problema no es solo la falta de implementación, sino también los límites del propio marco legal, como señaló Alejandra Ancheita, directora ejecutiva y fundadora de ProDESC: “No basta con llenar vacíos. Hay que cuestionar las lógicas desde las que se intenta proteger la cultura. Muchos de estos marcos resultan insuficientes frente a procesos que desbordan la ley y constituyen el corazón del patrimonio cultural”. 

También advirtió sobre la necesidad de ir más allá de enfoques reactivos: “La protección no puede ser solo reactiva. Necesitamos formas que fortalezcan la autonomía y acompañen —no sustituyan— los procesos comunitarios”. 

Desde el ámbito académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, también se planteó un reto de fondo: el tránsito de una lógica de protección a una lógica de derechos.

“El desafío no es solo proteger el patrimonio, sino reconocer el derecho de los pueblos a decidir sobre lo propio. No son objetos de protección, sino sujetos de derecho, aseguró el secretario académico del IIJ de la UNAM, Enrique Mauricio Padrón.

Uno de los aportes centrales del foro fue la presentación del Glosario de la Ley, elaborado por las mujeres indígenas y afromexicanas organizadas de la RECOSUR. Este esfuerzo responde a un problema estructural:  la Ley existe, pero no se entiende en los territorios. Como explicaron las participantes, la falta de traducción y de accesibilidad ha obligado a las comunidades a construir sus propias herramientas para ejercer sus derechos.

El foro también evidenció que uno de los retos más complejos es cómo proteger los bienes colectivos en marcos legales diseñados para la propiedad individual. Experiencias como la elaboración de muestrarios de iconografías evidencian que incluso registrar los diseños puede generar tensiones, al tratarse de saberes compartidos entre comunidades.

El foro cerró con una conclusión compartida: la Ley es un avance, pero no basta para evitar el despojo. Se requiere una reglamentación clara, mecanismos accesibles, reconocimiento efectivo de lo colectivo, participación directa de las comunidades y una transformación de las formas en que se entiende la protección

Porque la pregunta ya no es si existe una Ley, sino si esa ley puede realmente proteger lo que es colectivo, vivo y en constante transformación.

Porque sin reglas claras: ¡No es inspiración, es apropiación!