Mujeres acusan doble violencia: de patrones y del Estado, cuando exigen sus derechos laborales

Publicado en Sinembargo.mx

Por Dulce Olvera. Marzo 8, 2017.

La Organización de las Naciones Unidas celebró el Día Internacional de la Mujer por primera vez el 8 de marzo de 1975. Casi 40 años después, en 2013, surgió la Coordinadora Nacional de Defensoras de Derechos Humanos Laborales en México. Esta red está conformada por mujeres de diversos estados que luchan contra la explotación y discriminación laboral que siguen padeciendo en la maquila, en el campo o en el trabajo doméstico sólo por ser mujeres.

Ciudad de México, 8 de marzo (SinEmbargo).– Hay mujeres trabajadoras que sufren explotación, maltrato, acoso sexual y discriminación laboral solo por ser mujeres. Los sectores de la maquila, el trabajo del hogar, el agrícola y el de migrante temporal, de los “más desfavorecidos, marginales y vulnerables” de la economía nacional, son los que emplean a las mexicanas, destacaron Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDesc) y colectivos adjuntos.

El Día Internacional de la Mujer es el símbolo de la larga lucha en búsqueda de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. En marzo de 1911, más de un millón de hombres y mujeres se reunieron en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza para exigir su derecho de voto y al trabajo, así como poder ocupar cargos públicos, acceder a formación profesional y a la no discriminación laboral. En marzo de 2017, el Diputado polaco Janusz Korwin-Mikke dijo desde el pleno de la Eurocámara que las mujeres “deben ganar menos que los hombres porque son más débiles, más pequeñas, menos inteligentes”.

La Coordinadora Nacional de Defensoras de Derechos Humanos Laborales (CNDDHL), una iniciativa de ProDESC desde 2013, es una red de mujeres trabajadoras de diferentes estados de México, quienes luchan por sus derechos laborales y orientan a sus compañeras, ya que hay un desconocimiento de derechos por parte de algunas que laboran jornadas extenuantes y no tienen tiempo para informarse por su cuenta, explicó en entrevista la dirigente Norma Cacho.

Sin embargo, al pasar de ser víctimas a defensoras de sus derechos, también sufren violencia por hablar, exigir y denunciar sus condiciones laborales.

“Cuando las mujeres le dicen al patrón que ya saben cuáles son sus derechos son despedidas y algunas son agredidas. Viven una doble violencia porque además de la que sufren como mujeres trabajadoras también la reciben incluso del Estado, por ser defensoras de derechos laborales”, aseguró Cacho.

Hace cuatro años, ProDESC detectó que las condiciones laborales y condiciones de desarrollo diferenciadas entre hombres y mujeres “son poco documentadas y visibilizadas”, dijo Norma Cacho.

Este espacio de articulación, solidaridad y construcción de conocimiento colectivo está compuesto por 17 organizaciones civiles y colectivos ubicados en Chiapas, Guerrero, Morelos, Aguascalientes, Coahuila, Baja California y Puebla. En asambleas celebradas dos veces al año se reúnen para generar propuestas concretas y alternativas de mejora a sus situaciones laborales actuales.

Al ser integrada por trabajadoras y ex trabajadoras de esos sectores precarios, “es una coordinadora muy anclada en la experiencia y en la realidad práctica de las mujeres”.

Además de la discriminación y la violencia psicológica, e incluso casos de maltrato físico, tampoco son respetados una serie de derechos laborales como salarios justos, muchas trabajan más de ocho horas, no tienen aguinaldo, vacaciones pagadas ni derechos de maternidad.

“Son sectores que no son de interés para los sindicatos por lo que no han sido consideradas en las demandas de estos espacios, ni en las políticas públicas laborales de los gobiernos. Por ser sectores tan feminizados, a esta sociedad capitalista y patriarcal no le interesa regular los trabajos en los cuales están las mujeres”, afirmó Norma Cacho.

Minerva Marín, jornalera agrícola, declaró a ProDESC que “hemos sufrido mucha discriminación como mujeres y ahora estamos organizadas en una sola lucha”.

De los 52 millones de mexicanos que laboran, 19.9 millones son mujeres, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Como trabajadoras del hogar, aseguró Justina Hermillo, no tenemos vacaciones, ni aguinaldo, pero nos hemos informado para conocer mejor nuestros derechos. Martha Vélez, también trabajadora doméstica, llamó a seguir “foitaleciéndonos” para cambiar el contexto laboral de las mujeres en el país.

A nivel internacional, desde Argentina se convocó a un paro laboral femenino que se realizará en 30 países, incluyendo México, donde además de la huelga también se marchará en la Ciudad de México del Ángel de la Independencia al Hemiciclo a Juárez para exigir igualdad de género.

EN LAS MAQUILAS

ProDESC y el Colectivo Obreras Insumisas en Puebla documentaron que las maquilas están ubicadas principalmente en los estados fronterizos del país, sobre todo en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde hay el mayor número de trabajadores y trabajadoras de esta industria, una de las mayores bases de la economía nacional. 

Solo por debajo de la construcción, es el sector que más emplea a mexicanos, pero es el de los peor pagados. Al cierre de 2016, 219 mil 541 mexicanos laboraban en esa actividad. 

Las maquilas se ubican principalmente en estados fronterizos. Foto: Obreras Insumisas

De acuerdo con ProDESC, las mujeres obreras representaban el 42 por ciento de las personas contratadas en esa industria  en 2006. Más de la mitad laboran en las líneas de producción ensamblando autopartes, electrónica, material médico y lavadoras. En contraste, menos de un tercio de ellas ocupan los puestos técnicos y administrativos.

Magdalena Izquierdo, trabajadora de maquila en Coahuila y miembro de Rosas y Espinas Derechos de las Mujeres, acusó que “en ocasiones nuestros compañeros se molestan y nos relegan”.

TRABAJADORAS DOMÉSTICAS 

El Colectivo de Empleadas Domésticas de los Altos de Chiapas, con sede en San Cristóbal de las Casas, se ha dedicado a denunciar “la discriminación y la injusticia” que “día a día” siguen viviendo. Además, alfabetiza a trabajadoras y difunde sus derechos laborales sobre salarios y aguinaldos justos, vacaciones, días de descanso y prestaciones.

“El salario injusto, la falta de un contrato, seguridad social y otras prestaciones laborales muestran un Estado débil e incapaz de garantizar la vida digna de las mujeres y hombres trabajadoras del hogar”, acusaron el 30 de marzo, día del trabajo doméstico. “¡Ni sirvientas, ni criadas, somos empleadas!”.

Las cifras oficiales de empleo registraron al cierre de 2016 a 2 millones 321 mil mexicanos en el trabajo doméstico remunerado (un 90 por ciento mujeres), al cual catalogan dentro del sector informal sin acceso a seguridad social.

Siete de cada 10 trabajadores domésticos ganan hasta dos salarios mínimos al mes, lo que equivale a unos 4 mil pesos, y sólo el 20 por ciento obtiene hasta cinco salarios al mes, de acuerdo Inegi. Cerca del 76 por ciento carecía en 2012 de acceso a servicios de salud, prestaciones laborales de pensión y vivienda, y de un contrato que estableciera la duración de su jornada de trabajo.

La lucha de años del colectivo chiapaneco ha buscado que las trabajadoras domésticas tengan un mejor nivel de vida, derechos reconocidos y que se termine con esa discriminación estructural a su empleo, el cual, enfatizan, tiene una importancia para la reproducción social y económica del país.

La trabajadora del hogar y miembro del colectivo, Antonia López, destacó que “lo más importante” es que todas las mujeres de esa organización tienen el mismo objetivo.

Se necesita, exige el colectivo, que el Estado mexicano ratifique el convenio 189 y recomendación 201 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para garantizar la protección social, laboral y cultural de las trabajadoras del servicio doméstico.

También demanda la revisión de la Ley Federal del Trabajo para garantizar seguridad social, prestaciones laborales, días de descanso, jornada de ocho horas, reconocimiento de las horas extras laborales, jubilación, entre otros, y que considere preceptos específicos en su legislación por ser un trabajo “feminizado y precarizado”.

Petra Hermillo, integrante de la Red de Mujeres Empleadas del Hogar en Guerrero, aseguró que “no son cuestiones particulares, sino colectivas”.

En febrero del año pasado, se constituyó el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (Sinactraho), el cual cuenta con 500 empleados afiliados de la Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Chiapas  y Colima, y tres secretarias que conforman su comité ejecutivo, quienes desde septiembre de 2015 tramitaron el registro ante las autoridades laborales.

JORNALERAS AGRÍCOLAS

 

El Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores Agrícolas (SINDJA), en voz de una mujer, destacó que está conformado por gente trabajadora que se levanta desde muy temprano y no se rinde para que su labor sea bien pagada.

“Aunque sea con gripe, tos o fiebre, ahí va a ganar su alimento para sus hijos. Es tiempo que digamos basta ya; que valoren nuestro trabajo y sea bien pagado. No nos dejemos ya, no tengamos miedo”, dijo desde un alta voz en el Valle de San Quintín, Baja California.

Durante el cierre de 2016, 24 mil 590 mexicanos trabajaron en la agricultura, ganadería y pesca.

En 2015 los jornaleros de San Quintín explotaron y comenzaron a manifestarse para gritar “Ya basta de explotación” y “no más sueldos de hambre”.

De acuerdo con la Alianza Nacional de Organizaciones por la Justicia Social, actualmente ganan entre 150 y 180 pesos, un 15 por ciento más que en 2015, pero, acusó, también se incrementó el trabajo.

El Gobierno federal y el de Baja California, durante una serie de negociaciones, se comprometieron a identificar y atender las necesidades de una mejor vivienda, alimentación y condiciones de higiene que han exigido los trabajadores. Otros de los acuerdos fue garantizar el respeto a los derechos laborales de los trabajadores agrícolas y que las empresas certifiquen que están libres de trabajo infantil.

 

La larga lucha por los derechos de la mujer continúa.

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