La defensora Isabel Jiménez expone su caso en el 4to Foro de ONU sobre las empresas y los derechos humanos

Ginebra, Suiza 16 de noviembre, 2015.- Isabel Jiménez, indígena zapoteca integrante de la Asamblea Popular del Pueblo Juchiteco de Oaxaca en México y defensora de derechos humanos en la región del Istmo de Tehuantepec participó el pasado lunes 16 de noviembre en el 4to Foro de Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos en el panel “Identificando los principales retos que enfrentan las defensoras de derechos humanos para entender el valor de su participación” con el acompañamiento del Proyecto por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC) y  organizado de manera conjunta con la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID) por sus siglas en inglés.

Isabel compartió el panel con Lina Solano, defensora ecuatoriana integrante del Frente de Mujeres Defensoras de la Pachamama, Bonita Myersfield, Directora de la organización CALS de Sudáfrica, Wendy Betts, Directora de eyeWitness, Michael Addo miembro del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas en Empresas y Derechos Humanos e Inmaculada Barcia, Consultora de AWID. Este espacio giró en torno a los desafíos específicos que enfrentan las defensoras que luchan por proteger a sus familias y comunidades contra los daños relacionados a la actividad empresarial. Sus relatos y experiencias evidenciaron la necesidad de visibilizar el aporte de las defensoras frente los Estados, las empresas y los mecanismos de derechos humanos. Las defensoras también compartieron estrategias exitosas y mejores prácticas, incluyendo los procesos de organización y resistencia colectiva, así como las estrategias legales y de defensa nacional e internacional.

Durante su intervención Isabel habló sobre la importancia de involucrar a más mujeres en los procesos de toma de decisiones y especialmente en las consultas y negociaciones para los megaproyectos. Al respecto de la consulta indígena que el gobierno mexicano implementó para la construcción del megaproyecto eólico mencionó que fue una consulta impuesta, “la consulta que exigimos nunca fue previa porque ya había muchos contratos antes de la misma”. “Una de las estrategias que hemos implementado es el amparo. Con el acompañamiento de ProDESC hemos interpuesto uno en contra de la fase informativa de la consulta y también en contra de toda la consulta, vimos la necesidad de interponerlo para protegernos ya que la comunidad se ha dividido”.

La organización ProDESC considera que estos espacios son fundamentales para identificar estrategias efectivas en la defensa de los derechos humanos frente a las empresas transnacionales, así como lograr la visibilización de los riesgos que corren las defensoras específicamente en la defensa del derecho a la tierra, el territorio y los bienes naturales. Para  contribuir a este importante debate, se presentaron algunos de los hallazgos de la investigación que AWID está desarrollando con la Coalición Internacional de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (WHRDIC) por sus siglas en inglés sobre los impactos de las industrias extractivas.

Isabel expuso su caso en particular e hizo mención a las diversas agresiones en su contra tales como; amenazas, vigilancia y hasta disparos fuera de su domicilio debido a su participación en el primer proceso de consulta indígena que el gobierno mexicano implementó para la construcción del megaproyecto energético de la Empresa Energía Eólica del Sur. El caso de Isabel muestra que los riesgos que corre una defensora son altos y se multiplican por el hecho de ser mujer y ser indígena.

De acuerdo a los datos recabados por el Registro Mesoamericano de Agresiones a Defensoras de Derechos Humanos, entre 2012 y 2014 las defensoras de la tierra, el territorio y los recursos naturales fueron las más agredidas sufriendo 525 incidentes que representan el 31% de un total de 1688 agresiones.De esas 525 agresiones el 54% (284 agresiones) forman parte de una serie de incidentes, es decir, son parte de un patrón sistemático de ataques y no constituyen eventos aislados. Otro dato importante es que el 14% (76 agresiones) de las agresiones dirigidas a las defensoras de la tierra, el territorio y los recursos naturales tuvieron un componente de género. El mismo Registro señala que de 2012 a 2014, 7 mujeres defensoras de la tierra, el territorio y los recursos naturales fueron asesinadas.

En el caso de México, la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos, durante su visita del 28 de septiembre al 2 de octubre pasados, pudo observar el contexto en el cual trabajan las personas defensoras.  Según su comunicado de prensa, la Comisión constató en terreno la grave crisis de derechos humanos que vive México al declarar que “el efecto de la violencia y las violaciones a los derechos fundamentales es especialmente grave y desproporcionado sobre defensoras y defensores de derechos humanos y pueblos indígenas entre otros muchos grupos vulnerables”.

Por su parte, las organizaciones Acción Urgente para Defensores de Derechos Humanos, Campaña Nacional contra la Desaparición Forzada y el Comité Cerezo, registraron en México de junio de 2014 a mayo de 2015 un total de 330 casos de agresiones contra defensoras y defensores, que afectaron a 248 personas, 47 organizaciones y 35 comunidades. Esto representa un aumento del 161.7% respecto al periodo de junio de 2013 a mayo de 2014. De igual forma, la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos registró de 2012 a 2014, 616 agresiones contra mujeres defensoras en México.

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